LEE ESTE BLOG DESDE TU MAPA

sábado, 19 de febrero de 2011

LA SUPERACIÓN DEL HÉROE: EL GUERRERO

El Guerrero ha vivido prisionero de su entorno, donde reconoce enemigos que no le permiten avanzar. Ha luchado contra el sometimiento en muy variados y diversos escenarios, cayendo en el despotismo y esgrimiendo un complejo de superioridad que le ha imposibilitado lograr el consenso y la colaboración de otros. Cansado y con su armadura resquebrajada, el Guerrero lucha contra su inflexibilidad e intolerancia. Anhela el perdón de los abatidos por su espada, e inicia su apertura hacia una nueva forma de poder más democrática. Es el tiempo de abandonar batallas infructuosas.

Este héroe empieza a comprender la importancia de su papel social, y descubre que si lucha por sí mismo es probable que pueda cambiar el mundo. Quiere afianzar su liderazgo en la sociedad desde términos más implicados con el bienestar. Estudia y aboga por la construcción de un rededor repleto de posibilidades. Cabe en este instante entregarse a una causa más justa donde sólo la paz tenga cabida, y a tal fin, pone al servicio de la comunidad su intelecto, ampliando su capacidad para discriminar lo útil de lo que no lo es. Aporta información que ayude a identificar nuevos roles, y de este modo facilitar que las personas aprendan  como olvidarse de sus mezquinos intereses personales para abrirse a un interés general. Es así como todos pueden aunar sus fortalezas y optimizar las oportunidades de cambio.
Es este héroe el que confía en el sentido espiritual del hombre. Y sabe que esta fuerza interior precisa ser expresada y evidenciada a través de unos dinámicos y sólidos ideales. Coherencia, integridad, nobleza… son algunos de los valores que conforman el alma del Guerrero. Y de ellos se nutre para acometer la batalla diaria.
En su pasado este héroe pagó el peaje del vagabundo y logró vencer su negativa a los límites y las reglas. También ahondó en el victimismo del mártir, hasta aceptar los compromisos y las responsabilidades. Y conformado por este crisol, el Guerrero renovado nos aproxima a un mundo donde el honor está en ejercer la voluntad hasta sus últimas consecuencias.
En su crecimiento y evolución personal, el Guerrero descubre que para triunfar es imprescindible hallar su identidad verdadera (quién es, qué quiere, cuál es su destino). Y concluye que el único vencedor y perdedor es él. Su batalla, que se centraba en derrotar al dragón, es falsa. Los males que atribuía a la humanidad desaparecieron, y sólo quedó su detractor personal. Un yo interior irreverente y malévolo. Su dragón interno, en el que se reflejan sus miedos y sus temores.
Este buscador acabó debatiéndose con su mal y lo derrocó para siempre. Con su victoria ha disuadido al agresor, y ahora moviliza a la sociedad hacia un mundo mejor, más asequible y equitativo, reduciendo los movimientos inapropiados y poco fértiles. Atrás quedó el Guerrero eminentemente dualista. Su corcel le aleja del radicalismo, y ha aprendido a jerarquizar su fuerza hacia el equilibrio y la templanza. Dirimió su conciencia entre dos polos que le cegaban. Sirvió en una guerra en la que se debatían los malos contra los buenos. Ese absolutismo, que solía aflorar en demasía, era una de sus mayores debilidades. En este punto aprendió a definir qué es lo bueno, y optó por ponerse a su servicio.

Nuestro Guerrero ha triunfado, y los fatalismos de los que se nutría yacen derribados para siempre. Lejos ha quedado su sexismo, su xenofobia y su clasismo, que le tenían subyugado. Entiende que debe colaborar para reducir los grandes males de la sociedad actual: la devastación ambiental, la desigualdad de género y razas, las guerras inútiles, la mezquindad y la avaricia…. Comprende que es su buen ánimo y colaboración la que puede disolver tensiones y construir nuevas realidades. Nuestro caballero está al tanto de que la batalla es diaria. Para ello es imprescindible tomar decisiones que confieran seguridad al grupo.
Este héroe aprende a decidir analizando todos los actos que han conformado sus experiencias pasadas. Desde estos comportamientos realiza aprendizajes y trasciende de sus intereses personales. Lo general prima sobre lo personal. El Guerrero actuó con fuerza y valentía, y venció. Pero ahora este héroe debe recordar que esta victoria se produjo porque reconoció otras ideas, respetó otros ideales. Amén de que su liderazgo operó junto otras jerarquías, con las que colaboró sin competir. La obediencia a su autodeterminación le otorgó integridad. Y es esta honestidad la que engrandeció su discurso, le posibilitó defender múltiples criterios y llegar casi siempre a enriquecedores consensos.
Atrás han quedado las victorias sangrientas. Ahora en el campo de batalla la espada es la dialéctica. La armadura la reflexión. Y la victoria es de todos los combatientes.
El líder de líderes, el Guerrero, avista sin tregua el futuro y se asusta. Quiere bajar de su montura y deleitarse con algún placentero retiro . El miedo a la entrega plena, sin fisuras, le detiene. Poder y gloria en detrimento de placer y confort.
El camino del héroe necesita un profundo autoconocimiento, liberar la inestabilidad emocional y comprender que la automotivación debe trascender los intereses personales.

viernes, 4 de febrero de 2011

DENTRO DE TI ESTÁ EL SECRETO



Busca dentro de ti la solución de todos los problemas, 
hasta de aquellos que creas más exteriores y materiales. 



Dentro de ti está siempre el secreto; dentro de ti están 

todos los secretos. 


Aun para abrirte camino en la selva virgen, 

aun para levantar un muro, aun para tender un puente, 
has de buscar antes, en ti, el secreto. 

Dentro de ti hay tendidos ya todos los puentes. 
Están cortadas dentro de ti las malezas y lianas que 
cierran los caminos. 

Todas las arquitecturas están ya levantadas dentro de ti. 

Pregunta al arquitecto escondido: él te dará sus fórmulas. 



Antes de ir a buscar el hacha de más filo, la piqueta más 

dura, la pala más resistente, entra en tu interior y pregunta... 


Y sabrás lo esencial de todos los problemas, 

y se te enseñará la mejor de todas las fórmulas, 
y se te dará la más sólida de las herramientas. 


Y acertarás constantemente, 

pues que dentro de ti
llevas la luz misteriosa de todos los secretos".

AMADO NERVO

jueves, 6 de enero de 2011

ENTREVISTA A JOSEPH O´CONNOR


Entrevista realizada a Joseph O'Connor durante el Curso de Coaching que impartió en Madrid el mes de Noviembre. Esta entrevista ha sido publicada en el diario digital elpulso.es



El coach es el que pregunta y el cliente responde. ¿Qué tipo de preguntas hace un coach? ¿Cuál es la dinámica de la sesión?

El coach hace preguntas para clarificar la visión del cliente con el fin de que éste puede avanzar hacia delante. El cliente está buscando algo cuya respuesta desconoce, está buscando en lugares oscuros, lugares que conoce, pero en donde no está la respuesta, así que lo que hace el coach es iluminar esa oscuridad a través de preguntas que traen a la cabeza cosas que ayudan al cliente resolver el problema, conseguir el objetivo, tomar la decisión, lo que sea en lo que pueda estar interesado. Así que las preguntas exactas dependen del objetivo principal que el cliente quiera conseguir.

¿Qué estudia la Programación Neuro-Lingüística (PNL)?

La PNL se define como el estudio de la estructura de la experiencia subjetiva, y surgió de la mano de los estadounidenses John Grinder y Richard Bandler en los años 70. Empezaron a estudiar a los grandes comunicadores del momento, que eran principalmente terapeutas, con el fin de ver cuáles eran esos patrones que usaban que les hacían tan buenos comunicadores. Así que la PNL es una disciplina que trata de clarificar lo bueno de las personas, aquello que les hace brillantes y, a través de esto, la estructura de cómo piensan, y así, pensando de la misma manera, la gente podría comportarse de la misma forma, obteniendo similares resultados.

Mucha gente no distingue entre la labor de un coach personal y un psicólogo. ¿Cuáles son las principales diferencias?

Un psicólogo es alguien que ha estudiado psicología y que ha hecho un estudio académico. El Coaching integra ideas de la psicología académica, de negocios, de todo tipo de cosas que hace la disciplina muy pragmática para ayudar a la gente. Mucha gente estudia psicología para entender cómo piensa y actúan las personas. Un coach es alguien a quien llamas para que te ayude a ser lo mejor que puedas, actuar de la mejor manera posible en tu vida personal o en el ámbito laboral.

¿Existe un tipo de persona concreto del que pienses en la primera sesión que no va a ser posible ayudar?

 No, esa persona no existe.


¿Crees que el coaching es una profesión reconocida?¿Reconocida por quién?

Una profesión se define por un número de cosas, una determinada estructura y estudio, una actividad concreta. Tienen la base de ayudar, pero no como lo haría un amigo, no se involucran en el problema, te cobran y te ayudan, y tienen un código ético y unos estándares a los que tienen que adherirse. El coaching no es aún una profesión en ese sentido, está trabajando en ello, pero no hay un reconocimiento internacional del coaching como una profesión, y la razón esencial es que es una disciplina joven, y mucha gente la confunde con terapia, o entrenamiento o consultorio... Así que, esperemos que en un futuro no muy lejano el coaching sea reconocido como una profesión.

¿Cómo te diste cuenta de que querías dedicarte a ser coach?

Fui músico durante muchos años, y fue entonces cuando empecé a interesarme por cómo aprende la gente y cómo pueden hacerlo lo mejor posible, especialmente en el ámbito del performance. Llegué a la conclusión de que la pregunta clave sobre cómo sacar lo mejor de uno mismo se podía aplicar tanto al ámbito de las artes como al de los negocios. Así que siempre he estado interesado en el proceso de aprendizaje de las personas y en todo lo que pueden sacar de sí mismos, y el coaching es una destacada y pragmática aplicación de ese interés que integra el resto de mis inquietudes, incluida la psicología, el PNL, y muchos otros.

Los asistentes al curso que estás impartiendo en Madrid reciben un certificado de la Comunidad Internacional del Coaching (ICC). ¿Qué significa formar parte de esta organización?

La ICC la fundamos mi mujer y compañera Andrea Lages, y yo en 2001, con la visión de desarrollar de forma ética la profesión del coach y, en este momento, la ICC integra alrededor de 6.000 miembros certificados de 59 países, y continúa certificando coaches. Llevamos a cabo alrededor de 100 entrenamientos al año en unos 17 países, y entrenamos coaches para que trabajen en el ámbito personal o de las empresas, o entrenamos gente a la que las herramientas del coaching pueden ser útiles, como psicólogos, managers, consultores, entrenadores, etc.

Has sido coach en distintos continentes. ¿Qué tipo de diferencias has encontrado entre las personas de distintos lugares mientras impartías las clases?

 He impartido clases alrededor de todo el mundo y la gente es diferente, es algo cultural, así que deben adaptarse, y hay determinadas características culturales que hacen más difícil su adaptación al coaching, como por ejemplo en India, donde está la figura del gurú que se yergue como experto y que da consejo, mientras que un coach es alguien que explora con el cliente, no son gurús, no dan consejos, no son los expertos, así que es algo que puede chocar en esa cultura. Sin embargo, hay una estructura y una metodología del coaching de ayudar a otras personas que es universal, que funciona en todas partes, incluida India, simplemente algunas culturas deben adaptarse un poco más, en términos de cómo piensa la gente, y es que lo bueno del coaching es que tiene orígenes en todas partes, Norteamérica, Latinoamérica, Europa, así que tienes todas estas diferentes características culturales unidas, que es lo que da al coaching una fuerza tremenda que otras disciplinas no tienen.

¿Hay relación entre el coaching y la inteligencia emocional?

Sí, eso creo, ya que la inteligencia emocional mide cómo son las personas de inteligentes emocionalmente en las relaciones personales, cómo se conocen a sí mismos, cómo se llevan con otras personas, y un buen coach debe hacer esto también. Así que sí hay una gran relación entre ambas disciplinas, pero no sé lo suficiente sobre la estructura de la inteligencia emocional para ser capaz de profundizar en el tema.

¿Vas a volver el próximo año a España a impartir más cursos?

Eso espero, si me invitan. Supongo que PNL Madrid querrá hacer otro curso el próximo año. Yo desde luego quiero volver, el curso ha tenido mucho éxito y ha sido muy bien recibido.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

LOS JUICIOS Y CREENCIAS QUE NOS LIMITAN


“Tanto si crees que puedes, como si crees que no puedes, estás en lo cierto”
John Ford

Cuando decimos Ayer estuvo lloviendo toda la tarde o Ayer hizo un día espantoso, estamos haciendo aseveraciones aparentemente similares, pero en realidad profundamente diferentes. 
En el primer caso, estamos hablando de un hecho objetivo y contrastable. En el segundo caso, estamos dando una opinión, un punto de vista personal y subjetivo.
En nuestro lenguaje habitual, emitimos constantemente sentencias de este tipo: algunas son hechos contrastados y objetivos. Otras muchas son juicios  subjetivos. Sin embargo, durante siglos, hemos tratado estos enunciados de manera similar y hemos llegado a suponer que podemos hablar de juicios con la misma objetividad que lo hacemos cuando hablamos de hechos. Expresamos así nuestras opiniones como si fueran datos objetivos y universales, dando por sentado que cualquier otro observador vería lo mismo que nosotros vemos. Esta situación afecta completa y constantemente a nuestra vida cotidiana y está presente en nuestras relaciones personales, en el trabajo, en la forma en que nos relacionamos con el mundo que nos rodea, etc.

Decimos que un juicio puede ser válido o inválido, pero nunca podrá ser verdadero o falso, como ocurre con los hechos. También decimos que puede ser fundado o infundado, en la medida en que esté basado en experiencias que proceden del pasado y que lo avalan.  En cierta medida, un juicio es como un veredicto: cuando lo emitimos, creamos una nueva realidad que solo existe en el lenguaje. Cuando juzgamos “Este niño es muy torpe”, estamos abriendo nuevas posibilidades de realidad que afectarán seguramente al futuro de ese niño. Por eso decimos que los juicios se generan en el pasado, se emiten en el presente y diseñan el futuro.

En el trabajo de coaching analizamos la estructura de los juicios de nuestros clientes, identificamos aquellos que pueden influir tanto positiva como negativamente en su crecimiento y en la consecución de sus objetivos, le ayudamos a diferenciar entre juicios y afirmaciones o a verificar hasta qué punto sus juicios están bien fundados.  Por ejemplo, una persona que tenga dificultades para diferenciar entre juicios y afirmaciones, tendrá seguramente problemas a la hora de aceptar los puntos de vista de los demás  y se mostrará rígida e intolerante. O bien, una persona que considere sus juicios como rasgos permanentes e inmutables, no será capaz de aceptar otras opciones y, en consecuencia, estará más cerrada al cambio y al aprendizaje.

Desde este enfoque, podemos decir que los juicios son la raíz del sufrimiento humano, ya que el sufrimiento no surge de lo que nos ocurre (los hechos), sino de la interpretación que hacemos de lo que nos ocurre (los juicios). Como Dijo Epicteto (siglo I dc): No es lo que ha sucedido lo que molesta a un hombre, sino su juicio sobre lo sucedido. Cuando alguien te irrita, ten por seguro que es tu propia opinión la que te ha irritado.

La mayoría de nosotros emitimos juicios espontáneos que no nos pertenecen. Se emiten como automatismos sociales y tenemos que aprender a cuestionarlos y a revisar la autoridad que les damos. El ser humano que logra acceder a todo su potencial de libertad, es aquel que aprende a enjuiciar sus juicios.

Distinción entre juicios y creencias 

Los términos juicio y creencia son básicamente iguales. Nosotros utilizamos una pequeña distinción, al considerar la creencia como un tipo de juicio que está hondamente arraigado, en un plano normalmente subconsciente, que procede muchas veces de la infancia y que hace que actuemos en una determinada dirección.. Imaginemos, por ejemplo, el tipo de acciones diferentes (y de personalidades diferentes) que generarán creencias como éstas: “El trabajo duro y el esfuerzo constante  son la base del éxito”, “La vida es muy corta, hay que disfrutarla al máximo”,  La opinión de los demás es fundamental”, “Este mundo es un lugar peligroso”, “No hay que ser egoísta”; “No debo fiarme de los demás”, “Cada día puedo aprender algo nuevo”, “las cosas tienen que estar perfectas”. Utilizamos el término creencia para diferenciar ese tipo de opiniones de carácter más profundo que, durante años, han configurado nuestras acciones y nos han impulsado en una determinada dirección.

Creencias limitadoras

Algunas de estas creencias son lo que llamamos creencias limitadoras, porque frenan o impiden el desarrollo y el aprendizaje. Operan con tal fuerza que llegan a convertirse en una profecía que se cumple por sí misma. Suelen ser de tres tipos fundamentalmente: las relacionadas con la desesperanza (“Haga lo que haga, nada cambiará”, “No vale la pena esforzarse”), las que tienen que ver con los sentimientos de impotencia (“No puedo”,Yo no soy capaz de conseguir eso”, “Eso está fuera de mi alcance”),  y las de ausencia de mérito (“No me lo merezco”, “Esto no está a mi altura”). Las tres ejercen una gran influencia a la hora de limitar la capacidad de desarrollo de las personas y nos las encontramos constantemente en los procesos de coaching, donde trabajamos para identificarlas y cambiarlas por otras que impliquen esperanza en el futuro, sensación de capacidad, responsabilidad, sentido de la valía, pertenencia, etc.

Todos nosotros estamos llenos de creencias y muchas de ellas son creencias limitadoras. Se van incorporando a nuestro ser a lo largo de toda la vida, la mayoría durante la infancia. Lo llamativo es que creencias que quedan arraigadas en nuestro inconsciente cuando tenemos cuatro o cinco años, siguen siendo vigentes cuando somos adultos. Es interesante considerar que muchas veces se crearon con algún propósito positivo, como protegernos, ayudarnos a establecer límites, etc. Consideremos, por ejemplo, los mensajes habituales de seguridad que transmitimos a los niños: Ten cuidado”, “No te acerques al borde”, “No te subas ahí”, “No hables con desconocidos”... Este tipo de mensajes tienen su importancia y su valor en la infancia, el problema es que a menudo se generalizan a ámbitos de la realidad diferentes a aquellos para los que fueron enunciados y se consolidan como creencias, manteniéndose a lo largo de los años y operando por debajo de nuestro nivel de conciencia, de manera que no llegamos a saber en qué medida están influyendo en nuestras acciones. También encontramos la génesis de muchas creencias limitadoras en preguntas sin respuesta sobre el “cómo”. Cuando una persona no sabe cómo cambiar su comportamiento, es fácil que elabore la creencia de que ese comportamiento no se puede cambiar: Yo soy así, no puedo ser de otra manera”, “No puedo hacerlo”, no soy capaz”


La profecía que se cumple

En 1968, Rosenthal y Jacobson realizaron un famoso experimento en una escuela primaria del sur de San Francisco, que puso en evidencia hasta qué punto las expectativas de los padres con sus hijos, de los profesores con sus alumnos o de los mandos con sus subordinados, tienden a cumplirse. Rosenthal y Jacobson realizaron un test de inteligencia a un grupo de alumnos y, de manera aleatoria, seleccionaron un 20% de los alumnos y le dijeron a sus profesores que su CI era superior al del resto de los niños. A final de curso, se repitieron las pruebas y se comprobó que el grupo calificado como más inteligente, había mejorado su CI en cuatro puntos. En las entrevistas con los maestros, describieron a estos chicos como más capaces, más curiosos, con mayores oportunidades de alcanzar el éxito en la vida, más atractivos, mejor adaptados y más afectuosos. Por el contrario, cuando se pidió que describiesen a los chicos no señalados, las clasificaciones eran menos favorables de lo que podría esperarse por los resultados reales obtenidos en los tests.  Los maestros no fueron conscientes de la influencia de sus expectativas en sus alumnos, el efecto pigmalión o la profecía autocumplida nos dice que cuando se espera más de una persona, se produce un determinado clima emocional en las interacciones con ella que facilita la comunicación. Se le ofrece más formación, se le mantiene más informado, se le exige más, se le dan más oportunidades...  En conclusión, puede decirse que los padres, los maestros y los jefes, tienen la posibilidad de “esculpir” la capacidad de alumnos y colaboradores, con su influencia y su confianza.

Los experimentos de Rosenthal nos demuestran la importancia de las creencias y la capacidad que éstas tienen de generar diferentes posibilidades, de abrir o cerrar puertas, de impulsar o bloquear a las personas en la consecución de sus objetivos. En coaching tenemos una creencia acerca del enorme potencial que esconden las personas y que son capaces de desarrollar cuando se comprometen firmemente a trabajar en ello.

Desde el punto de vista de la profecía autocumplida, para que el coachee tenga éxito en su desarrollo, es absolutamente fundamental que el coach crea en él y en su capacidad de lograr lo que se proponga. De hecho, decimos que cuando un coach no es capaz de ver este potencial en uno de sus clientes, no debe aceptar trabajar con él, ya que el proceso no podrá llevarse a cabo con éxito.

PERSEVERA PARA LOGRAR LO QUE QUIERES EN TU VIDA