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martes, 17 de julio de 2012

ME DOY PERMISO PARA...

Me doy permiso para separarme de personas que me traten con brusquedad, presiones o violencia, de las que me ignoran, me niegan un beso, un abrazo...No acepto ni la brusquedad ni mucho menos la violencia aunque vengan de mis padres o de mi marido, o mujer.Ni de mis hijos, ni de mi jefe, ni de nadie.Las personas bruscas o violentas quedan ya, desde este mismo momento fuera de mi vida.

Soy un ser humano que trata con consideración y respeto a los demás. Merezco también consideración y respeto.

Me doy permiso para no obligarme a ser “el alma de la fiesta”, el que pone el entusiasmo en las situaciones, ni ser la persona que pone el calor humano en el hogar, la que está dispuesta al diálogo para resolver conflictos cuando los demás ni siquiera lo intentan.


No he nacido para entretener y dar energía a los demás a costa de agotarme yo: no he nacido para estimularles con tal de que continúen a mi lado. Mi propia existencia, mi ser; ya es valioso.
Si quieren continuar a mi lado deben aprender a valorarme.
Mi presencia ya es suficiente: no he de agotarme haciendo más.

Me doy permiso para no tolerar exigencias desproporcionadas en el trabajo. No voy a cargar con responsabilidades que corresponden a otros y que tienen tendencia a desentenderse.
Si las exigencias de mis superiores son desproporcionadas hablaré con ellos clara y serenamente.

Me doy permiso para no hundirme las espaldas con cargas ajenas

Me doy permiso para dejar que se desvanezcan los miedos que me infundieron mis padres y las personas que me educaron. El mundo no es sólo hostilidad, engaño o agresión: hay también mucha belleza y alegría inexplorada.

Decido abandonar los miedos conocidos y me arriesgo a explorar las aventuras por conocer. Más vale lo bueno que ya he ido conociendo y lo mejor que aún está por conocer. Voy a explorar sin angustia.

Me doy permiso para no agotarme intentando ser una persona excelente. No soy perfecto, nadie es perfecto y la perfección es oprimente. Me permito rechazar las ideas que me inculcaron en la infancia intentando que me amoldara a los esquemas ajenos, intentando obligarme a ser perfecto: un hombre sin fisuras, rígidamente irreprochable. Es decir: inhumano.

Asumo plenamente mi derecho a defenderme, a rechazar la hostilidad ajena, a no ser tan correcto como quieren; y asumo mi derecho a ponerles límites y barreras a algunas personas sin sentirme culpable.

No he nacido para ser la víctima de nadie.

Me doy permiso para no estar esperando alabanzas, manifestaciones de ternura o la valoración de los otros.

Me permito no sufrir angustia esperando una llamada de teléfono, una palabra amable o un gesto de consideración.

Me afirmo como una persona no adicta a la angustia.

Soy yo quien me valoro, me acepto y me aprecio No espero a que vengan esas consideraciones desde el exterior.

Y no espero encerrado o recluido ni en casa, ni en un pequeño círculo de personas de las que depender.

Al contrario de lo que me enseñaron en la infancia, la vida es una experiencia de abundancia.

Empiezo por reconocer mis valores, Y el resto vendrá solo. No espero de fuera.

Me doy permiso para no estar al día en muchas cuestiones de la vida: no necesito tanta información, tanto programa de ordenador, tanta película de cine, tanto periódico, tanto libro, tantas músicas.

Decido no intentar absorber el exceso de información. Me permito no querer saberlo todo. Me permito no aparentar que estoy al día en todo o en casi todo.

Y me doy permiso para saborear las cosas de la vida que mi cuerpo y mi mente pueden asimilar con un ritmo tranquilo.

Decido profundizar en todo cuanto ya tengo y soy. Con lo que soy es más que suficiente. Y aún sobra.

Me doy permiso para ser inmune a los elogios o alabanzas desmesurados: las personas que se exceden en consideración resultan abrumadoras. Y dan tanto porque quieren recibir mucho más a cambio.

Prefiero las relaciones menos densas.

Me permito un vivir con levedad, sin cargas ni demandas excesivas. No entro en su juego.

Me doy el permiso más importante de todos: el de ser auténtico.

No me impongo soportar situaciones y convenciones sociales que agotan, que
me disgustan o que no deseo. No me esfuerzo por complacer.

Si intentan presionarme para que haga lo que mi cuerpo y mi mente no quieren hacer, me afirmo tranquila y firmemente diciendo que no. Es
sencillo y liberador acostumbrarse a decir “no”.

Me doy el permiso más importante de todos: el de ser auténtico.Elijo lo que me da salud y vitalidad.

Me hago más fuerte y más sereno cuando mis decisiones las expreso como forma de decir lo que yo quiero o no quiero, y no como forma de despreciar las elecciones de otros.

No me justificaré: si estoy alegre, lo estoy; si estoy menos alegre, lo estoy; si un día señalado del calendario es socialmente obligatorio sentirse feliz, yo estaré como estaré.

Me permito estar tal como me sienta bien conmigo mismo y no como me ordenan las costumbres y los que me rodean: lo “normal” y lo “anormal” en mis estados emocionales lo establezco yo.

- Joaquín Argente -

sábado, 9 de junio de 2012

PROCESO DE LIFE COACHING


El proceso de coaching  consiste en una serie de sesiones entre 60  y 90 minutos de duración aproximadamente, donde  tu coach personal te realizará una serie de preguntas dirigidas a focalizar tu atención en la cantidad de recursos que posees para definir tu estado deseado, lo que quieres lograr en tu vida. A medida que avances en tu entrenamiento de coaching irás percibiendo una serie de beneficios tales como la motivación, la energía, el equilibrio personal, la paz interior, la capacidad de decir NO sin sentirte culpable. Las respuestas a todas las cuestiones planteadas se encuentran dentro de ti. Tú serás quien dirija tu proceso y defina tu meta. El capitán de tu propio barco.
Un entrenamiento con técnicas de coaching personal va dirigido a todas aquellas personas que quieran lograr un nivel superior al que tienen ahora en todas las áreas de su vida: económica, familia, salud, amigos, mente…
El coaching no es una terapia, no tiene nada que ver con la psicología aunque utilice herramientas parecidas. Para comenzar un proceso de coaching hay que tener el deseo de mejorar una situación, querer pasar del estado presente a un estado futuro que tú quieras alcanzar. La psicología se encarga de encontrar la naturaleza de los problemas para solucionarlos y el coaching no. A tu coach personal no le importa tu pasado, tu coach personal no te va juzgar; a través de la escucha activa y el entendimiento de tus inquietudes facilitará con sus preguntas abiertas que focalices tu atención en aquellos aspectos de tu vida personal que te acerquen a la META. Te acompañará en el camino hasta que consigas lo que tú  has decidido conseguir en base a tus necesidades.

                                         ¿COMO LO HAGO?

Durante mis procesos de Coaching voy a trabajar con diferentes herramientas pero, sobre todo, me centraré en las emociones que se producen en tu plano inconsciente y que son  responsables directas de los resultados que has obtenido hasta ahora, pero también de los que vas a obtener de ahora en adelante. Trabajaré con la Programación Neurolingüística para que logres vencer los obstáculos que tú solo/a te colocas y que se han convertido en creencias muy limitadoras. La PNL te va a permitir detectar los valores esenciales que habitan en tu interior, aquello que para ti es importante y alinearlos con tu objetivo. De este modo tus pensamientos y tus acciones tendrán más coherencia, lo que permitirá que tanto tú como el entorno donde te mueves  lo percibáis como una oportunidad.
Si durante el proceso de coaching aparecen miedos, fobias o algún otro freno que nos impida llegar donde queremos, con la PNL trabajaremos las representaciones internas que te haces de lo que esta sucediendo dentro y fuera de ti, para a modo de computadora, reprogramar tu mente y lograr unos resultados que antes no te hubieras imaginado que fueran posibles.

viernes, 10 de febrero de 2012

¿LA FALTA DE MOTIVACIÓN COLECTIVA ES UNA CAUSA DE LA DEPRESIÓN EMPRESARIAL?

La motivación como impulso para cumplir misiones está muy bien, pero en su justa medida para evitar comportamientos contrapuestos perjudiciales. Un exceso de motivación puede llevar a una adicción al trabajo en la búsqueda del reconocimiento social mientras que la ausencia de retos puede concluir en depresión. Un estado de indiferencia y conformismo que tiene riesgos de convertirse en una enfermedad difícil de diagnosticar.
Se estima que entre el 5% y el 10% de los pacientes que acuden a un médico de atención primaria padece depresión, una enfermedad que suele originarse en edad adulta y que sule surgir en el contexto de situaciones problemáticas sociales o físicas.  Alteración que afecta en el ámbito social por el deterioro que causa en la calidad de vida de la persona afectada.
El consumo de antidepresivos o ansiolíticos se ha multiplicado por tres en los últimos años para tratar la depresión, confundida muchas veces con otras sensaciones como la tristeza, la melancolía, el estrés o la ansiedad. De hecho, aunque la depresión no entiende de sexos, las mujeres son más propensas a padecerlas y aquellas personas que poseen un temperamento más melancólico,víctimas fáciles de la desmotivación más proclives a la depresión.
Síntomas de la desmotivación depresiva
Aunque el síntoma inicial es la tristeza, posteriormente una actitud de desgana y desinterés aparece con el paso de los días. La falta de motivación personal y laboralla indiferencia hacia las actividades cotidianas y la acedia en la vida social son algunos de los síntomas que el paciente puede sufrir.
La depresión puede aparecer sin una causa que la justifique, incluso en personas aparentemente felices y bien posicionadas, pero lo cierto es que existen otras ocasiones en las que un hecho trágico conduce a desarrollar una depresión de forma reactiva. Somnolencia, opresión en el pecho, sequedad de boca, dolores de cabeza y baja autoestima hasta llegar incluso al propio suicidio.
Anclado en un punto de inflexión, el ser humano que no se adapta a los cambios anhela encontrar un motivo sólido y consistente que le mueva y que resista los vaivenes de la vida. Hablamos de automotivación pero también de motivación extrínseca.
Causas de la depresión laboral
Un profesional motivado trabaja con rigor, genera productividad, no requiere ninguna supervisión y se muestra satisfecho con su tarea. Una persona desmotivada sin embargo,  reduce su productividad en un 50% a la vez que protagoniza casos de absentismo y rotación laboral que generan redistribución de funciones y por consiguiente, tensiones entre los miembros del equipo.
La desmotivación existe cuando la meta alcanzada no ha sido compensada con el esfuerzo invertido para llegar a ese objetivo. Existen causas internas (intrínsecas) que llevan a la falta de motivación laboral y que conducen al estado depresivo de una compañía:
·    Un trabajo sin sentido. Es indispensable sentir que nuestro trabajo sirve para algo, no sólo a nivel económico, sino que aportemos algo y nos aporte algo, en un sentido personal y/o social.
·    Sentirse incompetente. Cuando somos capaces de hacer las cosas, nos sentimos muy motivados para hacerlas de una manera mejor. No obstante, si uno no cree en sus aptitudes y oportunidades, la frustración nos empujará a la negación y a la apatía y por tanto a la desmotivación.
·    Carecer de autonomía. Es fundamental poder decidir cuáles son los pasos a seguir en el desempeño de nuestra labor. La falta de reconocimiento nos lleva a la    pérdida de confianza, a la evasión de responsabilidades y por tanto a la mayor capacidad de cometer errores. La falta de responsabilidad puede acabar desmotivando.
¿Qué se debe hacer para no desmotivar a un equipo?
Por otro lado están las causas desmotivadoras externas al equipo (extrínsecas). Reconocer los factores que desmotivan y entorpecen la felicidad de la empresa, es un autoexamen que debemos llevar a cabo en cualquier equipo. Si no se reconocen se creará una atmósfera falsa, un clima de depresión colectiva enmascarada de felicidad.
Pero si logramos hacer un autoexamen sincero, puede que descubramos que:
- Si el líder de un equipo provoca desconfianza, quizás es porque vaguea en sus opiniones.
- Si el líder delega en exceso y sólo espera soluciones, puede dar lugar a todo lo contrario, una falta de participación del equipo: el exceso de tareas que atender hace que se pierda la esperanza de poder abarcarlo todo, lo que puede llevar al abandono por desbordamiento.
- Ni la ausencia ni el exceso de retos, si tener una misión inabarcable genera ansiedad, el trabajo rutinario,provoca actitudes desmotivadas y depresivas.
- Tampoco un abrumadora cantidad de información, el exceso de información provoca desinformación, ser transparente si, saturar con datos no.
- La falta de reconocimiento en el día a día provoca rechazo hacia el gestor de personas, y la desmotivación de los coléricos que se mueven motivados por sentirse valorados.
Luchar contra la desmotivación y profundizar en las causas de esta desapetencia, buscar soluciones a los problemas planteados y mantener una actitud positiva y de confianza que trate de buscar nuevas vías de motivación son algunos remedios para combatir la depresión colectiva de una empresa en crisis.
Inmotivationcahnnel

sábado, 10 de diciembre de 2011

LAS PALABRAS Y EL PODER QUE HABITA EN SU INTERIOR

¿Alguna vez te encontraste compartiendo tus dolores, molestias y quejas con cualquier persona dispuesta a escuchar? O, ¿Cuántas veces recreastre una historia dolorosa del pasado? ¿Cuántas veces estas palabras: NO puedo, Tengo Miedo, Me duele, No Podría, Odio, No, aparecen en tu vocabulario diario? Creo que a veces lanzamos palabras como si no fueran nada y no nos damos cuenta del valor y la fuerza que éstas tienen y el impacto que generan en nuestras vidas. Por ejemplo, me sorprende cómo muchas personas   utilizan la palabra “odio” todos los dias casi sin pensarlo. “Odio cuando eso sucede”, exclama uno, “¿No odias que pase esto?”, pregunta el otro. Personalmente, cada vez que lo escucho me estremezco de pensarlo. ¿No sienten las vibraciones negativas que trae esa palabra?

Por eso hoy vamos a hablar un poco del increíble poder de manifestación que tienen las palabras.

Tenemos a nuestra disposición un poder que puede cambiarnos la vida, sanarnos, fomentar el éxito, guíarnos, crear o romper relaciones y moldear una impresión duradera de nosotros como personas. Ese poder es el poder que tienen las palabras.

Todos usamos palabras en la conversación cotidiana, esa es la forma de comunicación humana. Hablamos. Las palabras son más poderosas que cualquier cosa en la tierra. Pero, ¿alguna vez seriamente pensaste en lo que le estás diciendo a otra persona o cómo lo estás diciendo? El tono de voz y el lenguaje corporal son parte del juego que hacemos a la hora de comunicarnos. ¿Cómo nuestras palabras afectan nuestra relación con los demás? Muchisimo. Las palabras que hables con los demás determinarán la información que ellos reciben.

El Poder de los dioses

Los antiguos creían que la palabra contiene el poder y la autoridad de los dioses. En siglos pasados, cualquier persona que realmente podía escribir palabras era elevado casi al nivel de lo divino. Las Palabras dictaban cómo la vida debe ser vivida, lo que se podía o no hacer, podían ser usadas para el bien o para el mal. Eran maldiciones o eran oraciones. El poder de las palabras era impresionante.

Las palabras, habladas o escritas, todavía conservan ese mismo poder hoy en día. Ellas nos pueden inspirar para alcanzar los objetivos o nos pueden detener incluso de intentarlo. Una frase sencilla puede hacer una diferencia en cómo una situación que se percibe.

“Cuando dices que no puedes, quieres decir que no lo vas a hacer.”

Esa declaración es tan profunda como simple. Su significado es claro, si piensas que no puedes, es muy probable que no. El poder de las palabras es psicológico.

Las Palabras y Nuestros Resultados

Intencionalmente las palabras negativas pueden reducir la autoestima, matar la alegría, el entusiasmo y cambiar la actitud ante la vida. Por otro lado, las palabras positivas, aunque sólo sea una palabra simple, pueden motivar y animarnos a soñar, y lograr cambios en la vida.
¡Qué asombroso poder que tenemos en las palabras!

Pero las palabras son a veces utilizadas como armas cortantes. Un niño al que se le dice que es “malo” lo cree y puede vivir para probar esa declaración. El poder de la palabra cruel puede dañar las relaciones. Algo dicho con bronca e ira, todavía tienen el poder de aplastar y destruir la autoestima de una persona.

El Verdadero PODER de la Palabra

Las Palabras que se utilizan para elevar, motivar, para comprender, tienen un significado mucho más allá de simples letras entrelazadas. Tienen el poder de cambiar cómo se siente una persona (ya sea el otro o tu mismo). Su impacto emocional puede definir una vida o cambiar una actitud. Las Palabras hacen nuestros errores más perdonables.

Un ejemplo de ello es cómo manejamos un error. Podríamos culparnos y sentirnos mal o podriamos decir algo como:

“Se hizo lo que en ese momento sabías hacer. Ahora que sabes más, puedes hacerlo mucho mejor.”

Esas dos oraciones tienen un enorme poder, el de perdonarte a ti mismo y entender que no eres la misma persona que eras en ese momento de tu vida. Las palabras te ayudan, te potencia y te dan el el poder de hacer cambios saludables y positivos en tu vida .

¿Una palabra vale más que mil acciones?

Las palabras transmiten más de que las acciones, ya que nos unen. Las palabras nos acercan de una manera que ninguna acción puede. Esto se puede ver en los ojos de alguien que está aprendiendo a leer. Una puerta a un mundo nuevo se abrió ante ellos y las palabras son la llave que la ha abierto.

El poder de la palabra es mágico, espiritual, increíble. Nada es más poderoso que las palabras. Usarlas bien para poder ver su maravilloso poder en tu vida.

Ahora, cuentanos tu experiencia, 

¿Cómo utilizas las palabras en tu vida cotidiana? 

¿Has sentido alguna vez este fabuloso poder? 

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